El apantallapendejos

La presencia de Santiago Nieto obedece más a un interés mediático que legalmente efectivo.

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Patíbulo / Aníbal M. Silva

Santiago Nieto llega a Tamaulipas para según él devolver el Estado de Derecho como si el Estado fronterizo fuera territorio rural. Es patente que el abogado queretano ha navegado de fracaso en fracaso durante su carrera política. Nos remontamos a su vergonzoso paso por la FEPADE, donde fue destituido por vulnerar el debido proceso durante la investigación del caso Oderbretch. Nieto salió con la cola entre las patas de la entonces PGR, pero aprovechó el apoyo por parte de Andrés Manuel López Obrador para venderse ante sus seguidores como un personaje de ética incuestionable y moral solvente.

Convenenciero, se integró al movimiento nacional opositor de cara al proceso de 2018.

Como si fuera un general condecorado, Nieto Castillo fue, malamente, premiado con la titularidad de la Unidad de Inteligencia Financiera, cargo al que llegó a pesar de no cubrir los requisitos académicos, ya que Nieto, es abogado, y la UIF precisa que sea un profesional en el área financiera, quien ostente la titularidad del organismo.

Pretendió chapulinear para buscar la Gubernatura de Querétaro, pero al avisorar una aplanadora panista en ese Estado, decidió no salir de la UIF para “apoyar al movimiento”.

Es por ello que Santiago Nieto integró numerosas carpetas de investigación, mismas que fueron cayendo una a una. Entre ellas destaca la investigación contra el aún Gobernador de Tamaulipas Francisco García Cabeza de Vaca, mismo que motivó un proceso de desafuero que fue llevado por la Cámara de Diputados. Fue vergonzosa la forma en la que el diputado morenista, Pablo Gómez, desechó una a una las acusaciones formuladas por Nieto, al encontrar inconsistencias y falta de información para poder fincar responsabilidades al gobernador tamaulipeco. Nieto se salvó del ridículo, debido a que el SAT, sí integró de manera correcta el expediente, por lo que Cabeza de Vaca fue, aparentemente, desaforado en ese momento.

Sin embargo, el panista continúa en el cargo y sus cuentas fueron descongeladas, Nieto no pudo con el paquete.

Y a él fue a quien le estalló el escándalo.

Apenas un par de meses después, sendos escándalos, su suntuosa boda, los regalos en efectivo y la lujosa mansión que habita, dieron al traste con su reputación y le pidieron cortésmente su renuncia.

Llegó Pablo Gómez, él sí un economista de cepa, a enderezar el rumbo de la UIF, y acusa que fue utilizada como instrumento político a conveniencia de Nieto.

Hoy Nieto cree que llega a Tamaulipas en calidad de autoridad jurídica para traer el progreso a Tamaulipas.

Parece más un merolico de esos que trabajan en la cobranza de Coppel.

En pocas palabras, Santiago Nieto no es más que un apantallapendejos.

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