El Aviador del Bienestar: hijo de Américo Villarreal recibió salarios por 1.3 MDP sin trabajar

El candidato a la gubernatura por Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya habría su influencia para favorecer a su hijo, Américo Villarreal Santiago con una plaza como paramédico en la Secretaría de Salud de Tamaulipas, donde nunca, nunca se presentó a trabajar.

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Por Joseph Barroco

Américo Villarreal Anaya, hijo de Américo Villarreal Guerra, gobernador de Tamaulipas por el Partido Revolucionario Institucional de 1987 a 1993, disfrutó de una vida sin contratiempos y gracias a la influencia de su padre pudo acceder a diversos puestos en administraciones estatales y federales.
Américo junior, como se le conocía en esa época, fue un hijo del privilegio, que le permitió cursar Medicina la Universidad la Salle, una exclusiva institución privada.
Al terminar su carrera, ingresó a las filas de Revolucionario Institucional desde 1983, ejerció diversos puestos, en su mayoría por contactos personales de su padre, el ex Gobernador Villarreal Guerra. Con ese impulso, se desempeñó como catedrático en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, y ejerció diversos encargos en la Secretaría de Salud del mismo Estado. Todos los nombramientos fueron por razones políticas, por razones de privilegio.
Hacia el inicio del siglo XXI, cuando inició la docena trágica de Gobernadores emanados del Grupo Campestre, una agrupación política de Ciudad Victoria que emulaba de manera regional al grupo Atlacomulco, Villarreal Anaya escaló en puestos de mayor importancia.
Es así que durante dos sexenios consecutivos, el de Eugenio Hernández Flores y el de Egidio Torre, Villareal Anaya alcanzó el puesto de Subsecretario de Calidad de Atención Médica Hospitalaria, mismo que aprovechó para favorecer a su hijo, Américo Villareal Santiago

Ameriquito: Una vida de privilegios
Américo Villarreal Santiago, es egresado de Ciencias Políticas de la Universidad de Monterrey, Había desempeñado, al igual que su padre, sólo puestos políticos derivados de la influencia familiar.
Hacia finales del sexenio de Eugenio Hernández Flores, Ameriquito, como lo conocen en el Jet Set Tamaulipeco, se desempeñó como secretario particular de la Dirección General del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, puesto al que renunció en febrero de 2010 para incorporarse a la campaña de Rodolfo Torre Cantú, el malogrado candidato que murió abatido por criminales en 2010.
Cuando Egidio Torre, hermano de Rodolfo, llega a la gubernatura, mantiene a Villarreal Anaya en el puesto, hecho que es aprovechado por el cardiólogo para conseguirle una plaza a su hijo, sin que este cumpliera con los requisitos para ejercerla.

El ahora candidato morenista, Américo Villarreal Anaya, en contubernio con la lideresa del SUSTPET, Blanca Valles, ingresaron a su hijo, Américo Villarreal Santiago, a la Secretaría de Salud de Tamaulipas a partir del Primero de Diciembre de 2010, con el puesto de Paramédico adscrito al Hospital Civil de Tamaulipas, a pesar de que Vilarreal Santiago no cuenta con ningún tipo de certificación que avale la aptitud para ejercer una tarea tal delicada que involucra técnicas avanzadas para preservar la vida.
Y no fue problema, porque nunca ejerció.
De acuerdo a testimonios de trabajadores del Hospital Civil, Villarreal Anaya nunca se presentó a trabajar durante el sexenio de Egidio Torre.
En la institución no existen registros de asistencia, áreas asignadas, horarios o días de descanso.
“Ameriquito” era entonces, un aviador.
Pero no un aviador cualquiera.
De acuerdo a información de la Plataforma Nacional de Transparencia Folio 20180626124132110, Villarreal Santiago cobraba una percepción promedio de 7500 pesos quincenales, más vacaciones y un aguinaldo de 45 días.
Dinero regalado por la influencia y poder de su padre, Américo Villarreal Anaya.
A pesar de la alternancia que llegó de la mano de Francisco García Cabeza de Vaca en 2016, Ameriquito cobró en el Hospital Civil de Ciudad Victoria durante poco más de siete años, hasta que solicitó licencia en Abril de 2018, para incorporarse a la campaña a Senador de su padre, Américo Villarreal Anaya, que había abandonado el PRI, el partido que lo mantuvo toda su vida, para incorporarse a Morena.
En siete años, Amèrico Villarreal Santiago cobró sueldos por alrededor de un millón trescientos mil pesos, sin acudir ni un solo día a trabajar.

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