Periodismo

Marko, el esquirol

Patíbulo || Aníbal M. Silva

Marko Cortés tiene secuestrado a Acción Nacional.

Para los que saben de política, el pretender ser oposición sin serlo, es un gran negocio.
En términos coloquiales le llaman esquirol.
Marko abandona los ideales y la lucha por trabajar para alguien más.
No nos sorprenda si ese alguien es López Obrador.
Marko no ha podido cohesionar a un partido que se fracturó por las ambiciones de Ricardo Anaya, su jefe político, que al igual que López Obrador está obsesionado con la Presidencia de la República.
Tanto Anaya como Cortés son los esquiroles perfectos. Por eso Andrés Manuel resucitó al androide disfrazado de político de cara a la sucesión presidencial de 2024.
Morena no puede tener un rival más a modo como Ricardo Anaya, un ser gris, carente de carisma y emociones que no transmite absolutamente nada.
Además el pretender que Anaya repita va contra la doctrina democrática de Acción Nacional, que desde hace medio siglo no ha repetido un solo candidato, hecho que lo diferenciaba de la izquierda mexicana, que en medio siglo ha tenido sólo dos candidatos, Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador.

Vox, el colmo
Si algo repudian los ciudadanos, los de clase media, los que pagan impuestos, son los extremos.
La condena se extiende al tanto al comunismo bolivariano como al extremismo radical de derecha que encarna Vox, Acción Nacional en sus preceptos es conservador, sí, pero moderado. De nada sirve la adhesión a la Carta de Madrid en estos momentos para la vida mexicana.
Otra pifia del ala que impulsa Ricardo Anaya, en momentos donde la gente dejó de afiliarse al PAN y donde el riesgo de perder el registro por falta de militantes es inminente.

El Secuestro
Por si fuera poco, al más puro estilo mesiánico, Marko Cortés se cuelga la medalla de las pírricas victorias de junio pasado y basado en esa mentira quiere

reelegirse. Sigue sin entender que fue la clase media la que derrotó a Morena en sitios cruciales, no la alianza. La confusión que permanece en el cerebro de Marko Cortés lo tiene evadido de la realidad, un síntoma inequívoco de falta de liderazgo.
Incluso Andrés Manuel ya identificó que la clase media, antes que los partidos, es el verdadero escollo de cara a la sucesión de 2024, Marko es incapaz de ver el bosque, al tener fija su vista en un tronco como Ricardo Anaya.

Jiribilla
El simular ser oposición es un gran negocio.
La pregunta la dejo al aire
¿Qué tan bueno es el beneficio económico que recibe Marko Cortés que resiste a dar un paso al costado?
Es una duda legítima.

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