Réplica a Jorge Zepeda Paterson

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Radicales Libres || Aníbal Muñiz Silva

Estimable Señor Zepeda

Me di el tiempo de leer su columna titulada «Soledad tumultuaria» y me vi obligado a brindarle una dosis de algo llamado realidad.

El cúmulo de críticas al Presidente se basa principalmente en las decisiones que toma. Poco ortodoxo, López Obrador no sigue los lineamientos basados bajo ningún método estructurado. Al contrario, todo sale de la mente de una sola persona, un caudillo, que impone sus dogmas a una corriente que carece de voz y que sólo ha podido otorgarle sumisión y lealtad, un comportamiento masivo comparable al de una secta religiosa.
México navega en un mar de decisiones carentes de análisis por parte del Presidente y su tripulación está integrada por personajes que no cuentan con la capacidad de desempeñar los cargos que ostentan.
En su texto consigna la popularidad del presidente «¿Cómo entender que 60 por ciento de la población apruebe a su Presidente y que los periodistas consideren una anomalía el hecho de que sí lo haga un columnista? ¿No debería ser lo contrario tratándose de una prensa que se ufana de retratar la realidad de manera profesional y razonablemente objetiva?».
Señor Zepeda Patterson, seamos realistas. México no es un país educado. Si bien los índices de escolaridad son de alrededor de 9 años (Primaria y Secundaria) los datos arrojados por la prueba Pisa nos ubican como uno de los países con peor desempeño académico. La pandemia ha desnudado la mala preparación de los padres de familia, que no pueden resolver operaciones aritméticas y piden ayuda a través de Facebook para las tareas de sus hijos.
Esta población es un caldo de cultivo perfecto para un populista. Esos mismos adultos que no pueden resolver un problema razonado de cuarto primaria son los principales consumidores de las redes de propaganda del régimen de Andrés Manuel López Obrador.
Popularidad no es sinónimo de eficiencia, señor Zepeda Patterson
Por otra parte acusa corrupción del pasado, pero la realidad nos muestra que la corrupción sigue presente, tanto en la Presidencia como en el resto del aparato gubernamental. Los datos que está proporcionando la Auditoría Superior de la Federación documentan la falta de disciplina y de método que consigné desde el principio. Los señalamientos por corrupción del actual gobierno son variados y constantes hacia personajes como Manuel Bartlett, Ana Guevara, Claudia Scheimbaum, Cuauhtémoc Blanco, Irma Erendira Sandoval y por supuesto Pío Lopez Obrador; todos siguen libres y en sus cargos. Es aquí donde le pregunto señor Patterson ¿No que eran diferentes?
Lo único novedoso en el sexenio de López Obrador es el cinismo y la impunidad de quienes son corruptos.
Por otra parte, los proyectos emblema de la actual administración no cuentan con ningún estudio que documente un retorno de la inversión realizada, por lo que no habrá beneficios para los mexicanos del sur, sólo un despilfarro de recursos públicos. La única utilidad visible es como parte de la construcción de una narrativa basada en dogmas para el debate público. Sí, es ahí donde la mayoría, que no pudo resolver un problema de primaria, hablará de hidrocarburos y de turismo. Perdón si sueno cruel contra ese segmento de población, pero insisto, es la realidad del populismo abofeteando a México.
Habla señor Zepeda Patterson, de una cúpula de empresarios leoninos. Le recuerdo que Ricardo Salinas Pliego y Carlos Slim, fueron crucificados al menos dos décadas por haber adquirido dos empresas paraestatales en ruinas, Imevision y Telmex (recuerda el pésimo contenido de la televisora y el terrible servicio de telefonía, algunos tenemos memoria). Hoy son dos personajes asiduos al régimen obradorista. Añada personajes como Alfonso Romo, Olegario Vazquez, Emilio Azcárraga o German Larrea. La cúpula empresarial, tampoco se fue, señor Zepeda.
Usted considera que ha llegado el tiempo de los pobres. Tal vez su frase sea una alegoría relativa a la muerte, ya que cada día mueren mexicanos pobres por cáncer, por VIH, por Coronavirus o por violencia de los cárteles, enmedio de indolencia del presidente que sin empacho se queda con el recurso de salud y se da el lujo de liberar criminales. Además, según datos oficiales, hay más pobres que antes, un 12% para ser exactos.
Habla usted de que el gobierno pretende llevarles internet a los más pobres, eso no pasará, no existe una infraestructura que lo facilite. Por el contrario, acaban de imponer un nuevo gravamen a las telefónicas, que será trasladado a los usuarios vía incremento. Nuevamente, los afectados van a ser los pobres, que usan el sistema de recarga para que sus hijos puedan tomar clases de manera remota.
No hay un solo dato que nos indique que la gente se ha visto beneficiada en su calidad de vida en este gobierno. Las ayudas son temporales y no resuelven el problema.
Una cosa es equivocarse en una pronunciación, que se caiga una rebanada de pastel, o que se cuente un chiste malo. Las equivocaciones de López Obrador ya han costado miles de vidas.
Es terco pensar que López Obrador piensa en los otros. Los hechos nos demuestran que solo piensa en si mismo.
Señor Zepeda, pasé mi infancia enmedio de una crisis terrible, mi adolescencia enmedio de otra crisis terrible y le juro que haré todo lo posible por no pasar una vejez en medio de crisis.
Por eso me opongo al populismo. No quiero arrebatarle el futuro a mis hijos.

Atentamente
Un Ciudadano Responsable