¿Y la Generación X?

0

Radicales Libres || Aníbal M. Silva

Algo está pasando con la famosa Generación X.
El segmento de población conocido por su resiliencia, responsabilidad y sus habilidades de adaptación está fuera de la toma de decisiones en el mundo.
Son quienes para disfrutar la música usaron discos de vinil, casettes, compact disks, mp3, usb y ahora Spotify.
Son quienes cuando les hablas de cine te conocen desde Cantinflas hasta Scarlett Johansson.
Son quienes conocen cha cha cha hasta reggaeton.
Son quienes no fueron engañados por el mito del comunismo.
Es el segmento económicamente más poderoso, pero también el más indiferente hacia la política.
No hay políticos de esa generación en la toma de decisiones en este país.
Si bien hay funcionarios de su rango de edad, su formación es ideológicamente atrasada, al viejo estilo de hacer política, jóvenes dinos.
De ahí se brincaron a los milenials.
Entonces tenemos políticos de viejo cuño como Porfirio Muñoz Ledo o Manuel Bartlett conviviendo con priistas disfrazados como Mario Delgado y con milenials mazapanes como Citlali Hernández, Gibrán Ramírez o Antonio Attolini.
Y del Gobierno Federal ni hablemos, puro prófugo de Guanajuato.
La Generación X, cuyo rango de edad oscila entre los 40 y 50 años no pinta en la toma de decisiones en el país y ese es un grave error.
Son quienes padecieron la terrible crisis de 1982.
Son quienes vieron pasar el tipo de cambio del dólar de 12.50 a 2000 pesos debido a las terribles decisiones de los populistas.
Fueron quienes en su primera elección echaron fuera al PRI de Los Pinos en el año 2000.
Y su apatía puede costar otra crisis el año entrante.
La Generación X anuló votos o dejó de votar hace una década.
La Generación X es la que debe regresar a levantar la voz porque está siendo segregada, condenada a la obsolescencia cuando es el segmento de población más adaptable.
Y debe seguir siéndolo, debe adaptarse a la nueva realidad que exige el sentido común que la Generación X posee.
El mundo está lleno de gobernantes viejos y anacrónicos, impulsados por jóvenes seducidos por ideales irrealizables y que en el pasado fueron un fracaso.
La Generación X pensó que su contribución terminaba con la caída del Muro de Berlín.
Hoy les toca evitar la edificación de nuevos muros.
Hoy no se trata no sólo de levantar la voz en señal de protesta.
Se trata de eliminar amenazas desde el mismo aparato del Estado. Se trata de retomar posiciones donde imperen el sentido común, la resiliencia y la eficiencia.
Y de eso, la Generación X sabe bastante.
La Generación X modernizó el mundo, pero se olvidó de la política.
Es tiempo de que la Generación X, haga política.

El mundo lo necesita y lo va a agradecer.
Aún es tiempo.