Los «otros datos»: Mentir para mantener

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@PIPERTHREAD

Por sí sola la verdad no te hará libre, la verdad primero debe ser asimilada, procesada, insultada y aceptada, hasta entonces te hará libre. Sin embargo en este presente la verdad se ha vuelto un término subjetivo, las fuentes pueden estar sesgadas, hay interpretación de los hechos y además están los intérpretes de la misma.

Tal vez la verdad esté sobrevalorada, confundida y demacrada, pero todo tiene límites.

Se dice que durante las mañaneras el 50% de los hechos mencionados por López son una fragrante mentira y si se considera que del otro 50% tiene una alta tasa que no es comprobable ¿qué nos queda?

Nos queda un presidente de la postverdad.

Una persona que no miente por ser mitómano o ignorante (al menos no sé le ha comprobado al 100%), la mentira de López es más perversa es una estrategia para hacer irrelevante la verdad comprobable: “Yo tengo otros datos” y nadie sabe realmente cuáles son.

Su misma gente es instruida para torturar sus números hasta que estos escupen la verdad que él quiere ver. Y aun así la incompetencia no tiene el valor estelar de la mañana.

La mentira es repetida como medio de presión y como prueba de fe, se espera que los creyentes no cuestionen, que acaten cualquier orden y que tomen al pie de la letra cualquier mandato de San Andrés. Sin embargo esto no termina como acto de fe, a través del reiterado pisoteo de los datos, la estadística y la razón se busca crear duda en todo número; se busca trivializar la mentira y encontrar la manera de que esta sea cada vez menos importante.

Se busca devaluar la verdad al grado de no necesaria.

Si el presidente miente todos los días con esa fuerza y sin repercusiones, entonces ¿qué importa la verdad en la vida diaria?

¿Qué importa la ley? Y ¿qué importan los datos? Al fin siempre hay otros y a las órdenes de su majestad.

En estos 22 meses no sólo han muertos miles de mexicanos por violencia y COVID, PEMEX, LA CFE, Los fideicomisos, la calificación de la deuda país, el aeropuerto de Texcoco, las políticas migratorias y las estancias infantiles.

En este periodo la muerte más sangrienta e importante es la de la verdad.

Siempre se supo que el gobierno nos mentía y nos llenaba de rabia, hoy sabemos a ciencia cierta que el gobierno descarada y reiteradamente nos miente y México está tan acostumbrado que ya no hace nada.

La posverdad no es solo que nos hunda en mentiras, es que se ha vuelto tan normal que es lo que se espera.

Antes nos reíamos al decir “Ahora que dijo este…” pero hoy la costumbre hace que ya no nos importe. Ayer creíamos que la postverdad mataba los hechos, hoy vemos que esta asesina con indiferencia.