Desaparecer la clase media, el objetivo del Presidente

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Radicales Libres || Anibal Muñiz Silva

La apatía histórica de la clase media en México ha terminado. La franja de mayor poder económico y la que mueve la economía ha sido golpeada duramente por la pandemia y se niega a caer peldaños cuando es a la que mayor esfuerzo le ha costado lograr una movilidad social.
La clase media es la que impulsa este país. Maestros, Médicos, Abogados, Ingenieros, Arquitectos, Enfermeras, Contadores y Emprendedores coexisten en un ecosistema económico que genera la mayor derrama de recursos a este país, y han sido afectados e ignorados por las decisiones del Ejecutivo.
La preparación profesional de este segmento es uno de los principales escollos que enfrenta la Cuarta Transformación, al no ser personajes fáciles de engañar al conocer tópicos de casi toda la vida nacional del país.
En redes, los cuartos de guerra obradoristas buscan desacreditar la opinión de este segmento al hacerlos parecer «todólogos», cuando la realidad es que sí lo son.
A diferencia de los núcleos depauperados del país, la clase media conoce de todo un poco, de salud, de historia, de economía, de energía, de política y de leyes. Es por ello que se dificulta a los propagandistas difundir tópicos engañosos ya que son fácilmente desenmascarados por los que el presidente ha dado por llamar «cientificos». Aunque acertado en ese aspecto, López Obrador y sus redes caen en un galimatías al pretender meter a la clase media en la «cultura del privilegio», cuando uno de los baluartes de esta franja de población es la «cultura del esfuerzo», quedando sin validez los argumentos polarizantes como «no quieres a AMLO porque perdiste tus privilegios», o «ahora si tendrás que trabajar». La clase media no tiene privilegios y nunca ha dejado de trabajar.
Un ejemplo de la falla en las estrategias obradoristas han sido lo boicots organizado por los influencers de la 4T.

Organizaron boicots a Oxxo y fallaron.
Organizaron boicots a Bimbo y fallaron.
Organizaron boicots a Femsa y fallaron.

La razón del fracaso es simple: llamaron a los pobres a no consumir Oxxo, Bimbo y las marcas de Femsa, cuando quienes las consumen son los de clase media. Ese desfase no es entendido por los estrategas obradoristas, quienes son bastante rupestres en ese aspecto.

El discurso de López Obrador de ricos contra pobres sacado del Foro de Sao Paulo ha fallado en México. Y es que el presidente se ha aliado con los ricos y ha usado a los pobres contra sus adversarios; pero ha ignorado un enemigo formidable, la clase media, que no cae en su juego polarizante, en su discurso plagado de mentiras ni en las trampas políticas disfrazadas de transformación.

Hoy, la Clase Media sabe que puede venir una crisis y una macro devaluación. Ha dejado de gastar y ha paralizado la economía, el Indice de Confianza del Consumidor refleja el sentir del segmento más dinámico de la economía mexicana, la polarización ha paralizado al país, demostrando que quien manda es el mercado y quien impulsa el mercado es la clase media.

Jiribilla
Son quienes más vuelos nacionales toman y cancelaron el Aeropuerto de Texcoco.
Son los que más pequeñas y medianas empresas tienen y son las que menos apoyos reciben del Gobierno, que además de dejarlos solos por la pandemia, los aterroriza vía el SAT.
Puede el presidente anunciar alianzas con los grandes capitanes, pero no entiende que ellos vienen por el negocio, por el saqueo. El seguir ignorando a la pragmática clase media le costará caro, muy caro