El presidente nunca contestó

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Hace aproximadamente un año en una junta editorial de Sin Mordaza, propuse la hipótesis de que el presidente López Obrador no se subía al TP-01 debido a que sufría problemas cardíacos.

Mi hipótesis se anclaba en que había ya consultado la especie con un Julio César, compañero de secundaria y que hoy es un geriatra de probada experiencia práctica y que dado el antecedente del infarto que había sufrido hace algunos años me comentó que era probable subirse al avión usando medicación en dado caso de tener problemas cardíacos.

Así, a propuesta de Demis Santana, la única manera de tener la certeza era mediante una solicitud de Transparencia. Teníamos la certeza que reservarían la información por tratarse de un asunto de seguridad nacional. De todas maneras optamos por solicitarla.

El encargado de formular la solicitud fue Gildo Garza, quien en lugar de enlistar la batería de exámenes regulares para el servicio público, aplicó los exámenes que se realizan a los integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad, por lo que además de los físicos, solicitó psicológicos y psiquiátricos. El sustentó esta solicitud en dos puntos. Primero, pidió estudios extensos porque es el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas; segundo, Gildo tenía la hipótesis de que el Presidente también sufría trastornos de sueño y era posible que tomara algún psicotrópico para dormir.

Dejamos el documento a la espera del resultado. Si Presidencia reservaba el expediente, alegando Seguridad Nacional, el encabezado de la nota sería «Lo de rutina, reservan expediente de salud del Presidente». Si por el contrario, al Presidente le ganaba el ego y publicaba análisis donde mostrara un estado de salud satisfactorio, el encabezado sería «AMLO, como rifle».

Ninguno de los dos escenarios pasó.

El presidente usó las mañaneras para crucificarse a sí mismo mostrando la solicitud de Transparencia. Lo que siguió fue una escalada de linchamiento mediático donde a quien solicitó, Gildo Garza le llovieron publicaciones donde ventilaban asuntos familiares por parte de la Red AMLO y sus portales de propaganda.

Llegaron también las amenazas.

Llegó de todo.

Lo que nunca llegó fueron los estudios que el mismo Presidente se comprometió a hacerse en esa misma mañanera.

Jiribilla

Hoy cuando ya muchos dudamos de su capacidad mental, esos estudios, nos hubieran caído, como anillo al dedo.