Rifa y firmas: El desaire

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Radicales Libres | Aníbal M Silva

La idea parecía buena. Seis millones de cachitos, a 500 pesos dan como resultado 3000 millones de pesos, con esa cantidad se liquidaría el pasivo del avión presidencial, con una base social de 30 millones de votos, que traducidos a población en general, según las cuentas de las encuestadoras, daban alrededor de 70 millones de almas respaldando al presidente ¿qué podría salir mal?
Pues salió mal todo. Vino la pandemia y se paralizó por completo el pais.
La realidad nos mostró que los 30 millones de votos, reales, constantes y sonantes, no son incondicionales del Presidente, o al menos los que tienen 500 pesos de sobra para comprar un cachito.
El siguiente segmento económico simplemente lo ignoró.
Y es que la clase media es pragmática, podrán algunos apoyar la gestión de Lopez Obrador pero sólo de manera moral. Al tocar el tema económico fue fácil para los más instruidos descubrir el timo. Las probabilidades de obtener un premio son microscópicas, una razón por la que no compraron cachitos.
Sin embargo existe otra motivación, la económica. Con la parálisis por la pandemia, la gente se allegó de artículos escenciales reduciendo o anulando la compra de los articulos no esenciales. Y queramos o no, es descabellado gastar en cachitos en vez de medicamentos o alimentos.
Y en la clase baja la situación es peor. Con carencias en lo más elemental, el presupuesto semanal de muchos hogares es de quinientos pesos. Nadie deja de comer por comprar un cachito de lotería.
Así, el presidente lanzó un producto sin hacer un estudio de mercado, un mercado en el que el cosecha votos de 60 millones de pobres. El siguiente segmento, la clase media, ya en franca rebeldía, se ha divorciado en su mayoría del régimen obradorista, como ya se ha consignado en este espacio

El desaire de los pobres

Y la consulta para enjuiciar a expresidentes, ese donde sólo pides una firma, naufraga de manera miserable.
Las firmas recabadas no llegan ni a la mitad del porcentaje que requiere la ley. Los activistas se enfrentan a la indiferencia de la gente y a la renuencia de aportar sus datos electorales.
Algo tan simple como una firma, no la regalan y eso ya caló en el ánimo del Presidente, a quien le pareció exagerada la cantidad de firmas solicitadas.
El presidente pidió flexibilidad ya que es una tarea titánica en muy poco tiempo. Pero así es la ley.
Es evidente que usará su poder en la Cámara de Diputados para emplazar a la consulta de manera política, ya que el fracaso de hacerlo de manera ciudadana, es inevitable.
Sin embargo espero entienda el ánimo de la gente. Es estéril insistir en una narrativa política en tiempos de crisis.
Lo que requiere la gente son soluciones.

Jiribilla

El presidente ha incumplido a una de sus promesas de campaña. En vez de bajar los combustibles pretenden cobrar cuotas adicionales para evitar pérdidas en Pemex.
Es una medida altamente reprobable pero altamente responsable. No me gusta el cobro, pero aun así lo defiendo. El impuesto a las gasolinas es una de las pocas tributaciones realmente progresivas en este país.
En este caso sí ponen primero las finanzas a la política, afrontando un costo electoral para 2021. Es una medida desagradable pero sensata.
Eso, es lo que hacen los estadistas, a no ser que tropiece en el poder legislativo, ahí la maroma daría vuelta al populismo.