Morena: Guerra en ciernes

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Radicales Libres || Anibal M Silva

Como se había anticipado, los bolivarianos están cada vez más desesperados. Incapaces de tender puentes dinamitaron lo logrado en 2018 y hoy buscan poder por todos los medios y se han llevado portazos incluso de Palacio Nacional.
Iniciemos con la guerra interna en Morena. Los progres intentaron estampar su agenda en la política nacional buscando el control electoral. Al llegar al poder en 2018 prosiguieron con su estrategia de desgaste opositor mediante redes de infodemia manipuladas por Jesús Ramírez Cuevas, quien desde Presidencia financia a personajes como Hans Salazar, Lord Molécula, Sandy Aguilera, y de paso otorga recursos a medios afines como La Jornada. Sin embargo la narrativa es redundante y terminó hartando no sólo a la sociedad, sino también a los medios. Proceso inició la purga dejando sin espacio a John Ackerman y dos de sus recomendados.
Proceso sólo cuidó las formas. Los medios tendieron a moderar su crítica al presidente pero también prescindieron de porristas y propagandistas.
Ello debilitó el mensaje marxista, mismo que se fue desgastando al interior del engranaje morenista, dandole espacio de negociación en la Cámara de Diputados a Mario Delgado y en la Cámara de Senadores a Ricardo Monreal.
Ya para entonces los escándalos de Yeidckol Polevnsky que habían fracturado el entramado izquierdista terminaron derrumbando sus aspiraciones de continuar al frente de Morena, además de la corrupción en su gestión, voces al interior de Morena denunciaron la venta de candidaturas en 2019 en estados como Tamaulipas, los recursos de campaña nunca llegaron y además se le señala como haber vendido el Estado al Gobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca.
Los señalamientos a su lider, debilitaron a los Progresistas quienes buscaron madrugar en la elección para renovar el CEN. El asunto se fue a tribunales y se genero un impasse que derivó es una nueva derrota.
Conforme fue pasando el tiempo se fue diluyendo el apoyo a la candidatura de Bertha Luján, quien había utilizado a la diputada Gela Huerta como vehículo de promoción en su intento por llegar a dirigir el CEN Morenista.
Acorralados, los progresistas iniciaron una ofensiva de desacreditación del ala pragmática, usando para ello arietes del Partido del Trabajo, el resultado fue efectivo al principio pero desembocó en otro desastre para los progres.
Fernández Noroña minó la representación de Morena en la Congreso para pretender ser la Tercera Fuerza y relevar al PRI en la Presidencia de la Cámara de Diputados.
Noroña impulsa una agenda propia que le permita ser candidato a la Presidencia de la República.
Como respuesta, el PRI hizo un berrinche público al rechazar una Presidencia compartida, generando presión en Palacio Nacional.
Más proclive a negociar, el PRI hizo lo mismo que el PT, consiguió nuevos diputados vía el PRD. Ello desató la ira de Fernández Noroña quien clamó por el apoyo del Presidente.
Silencio y un portazo, fue la respuesta.
Al petista sólo le restó hacerse la víctima en el pleno budcando despertar simpatías.
Pero Fernández Noroña no es Lopez Obrador.
Consciente de su limitación como político, decidió alinearse al más puro estilo priista.

Otra derrota más.
Paco Ignacio Taibo recibió un recorte del 75% de su presupuesto asignado para operar al Fondo de Cultura Económica. Salió a los medios a lamentarse y sólo recibió burlas de tirios y troyanos.

Y por si no tuvieron bastantes problemas, el TRIFE dio un ultimátum para renovar la dirigencia en Morena. tras el naufragio de Bertha Luján, dos de los principales propagandistas, Antonio Attolini y Gibrán Ramírez decidieron abandonar sus cómodos empleos para embarcarse en la aventura de buscar la Presidencia y la Secretaría del CEN de Morena.

Jiribilla
Como se estableció en columnas anteriores, los progresistas están desesperados, no tienen control del Gobierno, ni del Congreso, ni del Partido.
Las formas violentas pueden venir a manifestarse muy pronto. Katu Arkonada ya exhaltó a la Liga 23 de Septiembre en Twitter, con esto se confirma la simpatía y el activismo de esta facción radical de Morena.