Bolivarianos acorralados

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Radicales Libres || Anibal M Silva

El berrinche de Ackerman durante la sesión de Consejo en el INE era más un grito de agonía que un pronunciamiento sólido.
El intentar colar a Diana Talavera era la médula de la estrategia para intentar socavar al Instituto Nacional Electoral desde dentro. Fiel a los hábitos progres, Ackerman casi lloraba cuando acusaba al órgano de ser «poco plural». La misión que le había costado su imagen y su prestigio había fracasado.
El aullido de agonía de Ackerman durante la sesión de Zoom no fue porque hayan perdido la oportunidad de tomar por asalto el INE, era porque ya no podrían recuperar el control de Morena, capturada por el ala pragmática desde la caída de Yeidckol Polevnsky.
El ala progre integraba una corriente «intelectual» de izquierda desde mediados de los sesentas en la UNAM, que había tenido representantes insignes como Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska o Juan José Arreola.
A su sombra,  muchos personajes disfrazados de ideólogos vivieron del erario vía la cátedra en la UNAM.
Ackerman es uno de los máximos beneficiarios de las mieles del presupuesto y del tráfico de influencias al ser contratado de manera irregular por la Universidad y al obtener el nombramiento de investigador Pride, el mejor pagado.
La corriente intelectual brillaba por la elocuencia de sus integrantes, que mareaban a la audiencia con su aire de superioridad en el debate y un buen esgrima verbal. Al llegar al poder la 4T sin embargo se encumbraron personajes de menor talla como Gibran Ramírez o el mismo Ackerman. Los hilos políticos se movían a través de Martí Batres, Layda Sansores, Yeidckol Polevnsky, Rocío Nahle, Rosario Piedra o los hermanos Sandoval. Irma Eréndira, hija de Pablo Sandoval, está casada con Ackerman y es Secretaria de la Función Pública.
El Ala bolivariana llegó con mucha fuerza al gobierno en 2018. A diferencia de los pragmáticos como Ebrard o Monreal, los socialistas impulsaron su agenda acarreando enormes críticas al Presidente.
Recordemos que un líder debe su fuerza al equipo.
El gran error de López Obrador fue confiar cuestiones delicadas a los socialistas. Derivado de su baja capacidad gerencial y de sus nulos resultados, la popularidad del presidente se desplomó 30 puntos en un año.
Hay rumores que buscan tenderle la cama.
Como ejemplo tenemos a Jesús Ramírez y las mañaneras, convertidas en un circo lleno de personajes que realizan preguntas a modo al presidente. No recuerdo que las mañaneras durante la Jefatura de Gobierno fueran tan accidentadas.
Además los contenidos elaborados por el productor de narcoseries, Epigmenio Ibarra, caricaturizan la imagen del ejecutivo.
El contraste se dio en Washington, con estos personajes fuera de escena.
Con Marcelo Ebrard coordinando se vio otro concepto de Gobierno, menos populista, más eficiente.
Varios levantaron la ceja al ver el derrumbe de los frentes abiertos por los bolivarianos y el buen desempeño de Ebrard.
Con Nahle siendo un desastre en Energía, Yeidckol ventaneada por corrupción en Morena y el matrimonio Ackerman-Sandoval viviendo como faraones, se derrumbó la narrativa bolivariana de desapego a los lujos.
Batres ya estaba muerto políticamente desde antes por el affaire de la Luz del Mundo.
Es por ello que el tomar por asalto el INE era la última esperanza de los bolivarianos para mantener posiciones de cara al 2021.
Su derrota no fue en el INE, es en Morena. Ya no tienen margen de maniobra y todo se lo van a llevar los pragmáticos.
Con Mario Delgado copando bolivarianos en en Congreso, Monreal haciendo lo propio en el senado y con Ebrard haciendo lo conducente en el Gobierno, los comunistas están acorralados.
La razón es simple, nunca han gobernado y no saben dar resultados.
Los compromisos de 2018 con el ala bolivariana ya fueron cumplidos por el presidente y es probable un cisma al interior de Morena que pueda derivar en la salida de esta corrriente del partido.
Lopez Obrador esta acorralado por el ala priista de Morena y va a tener que doblar las manos para poder gobernar.
Y eso, es bueno.

Jiribilla
Se prevé un revés a la iniciativa comunista de Valentina Batres que pretende socavar la propiedad privada. Claudia Scheimbaum a pesar de ser progresista no va a caer en una nueva crisis de gobernabilidad por las ocurrencias de los Batres.
Otro clavo más al ataúd.