La desesperación de los comunistas

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Radicales Libres || Aníbal M. Silva

La guerra interna en La 4T continúa, el ala progresista no encuentra la salida ante la abrumadora evidencia de sus gustos caros, la vida dispendiosa y la acumulación de capital.
El discurso del reparto de bienes y de justicia social se desmorona para quienes impulsan las ideas del Foro de Sao Paulo.
A pesar de que no solo las caras visibles del ala progre como Martí Batres, Yeidckol Polevnsky, Gerardo Fernandez Noroña, Irma Sandoval y los propagandistas John Ackerman y Gibrán Ramírez han sido exhibidos en condiciones de opulencia y privilegio, sí son quienes adoptaron la posición de víctimas de un complot y de una guerra sucia.
Es menester recordar que aunque personajes como Marcelo Ebrard, Olga Sánchez, Ricardo Monreal y Javier Jimenez Espriú han sido señalados por sus relojes y posesiones, tomaron las cosas con más calma y dejaron pasar el hecho como algo anecdótico, sin que intervinieran en sus actividades rutinarias y tampoco hicieron uso de recursos del Estado para intentar aclarar la legitimidad de sus posesiones, ya que no es parte de su discurso.
Esta situación, aunado al desastre económico de la Secretaria Rocío Nahle en Energía, han debilitado a los comunistas, quienes han perdido fuerza al interior de Morena, al grado de haber entregado el control momentáneamente a sus rivales.
Con la elección intermedia a cuestas y con el senador Ricardo Monreal colocando alfiles en posiciones estratégicas, es muy probable que el partido del Presidente presente una ruptura de cara a 2021.
Los comunistas buscan retomar el control de la narrativa para poder recuperar posiciones antes de que se repartan las candidaturas. En su desesperación ya iniciaron abiertamente una guerra de descalificaciones, como se había pronosticado en este espacio.
«Los compromisos con los rojos ya están cumplidos, la situacion demanda que se hagan a un lado», comentó una fuente al interior de Morena. Sin embargo si algo le gusta al presidente López Obrador son las adulaciones de los progresistas, a los que busca proteger a costa de su menguada popularidad.
De acuerdo a Mitofsky, el presidente se mantiene reprobado en cuento a la evaluación de su gestión con y el bombardeo mediático emprendido por Jesús Ramírez Cuevas desde inicios de julio. Si bien la aprobación de López Obrador detuvo su caída, el efecto de las declaraciones de su esposa sobre los niños con cáncer socavó el esfuerzo de Presidencia de revertir la tendencia que le ha costado más de 30 puntos de popularidad al presidente en 12 meses.
Algo que no ha sopesado el ala bolivariana es que la batalla ya no está en territorio contrario sino en el propio. Desde un inicio sus críticas fuero emitidas desde un estrado moral, ahora ven pasar los días desde el banquillo de los acusados. Basta ver los tuits de John Ackerman, que de conceptos sofisticados de ideología degradaron en balbuceos defensivos sin sustento.
La estrategia goebbeliana, pilar del actual régimen, navega sin timón de cara a las elecciones de 2021 con todo y la disposición de recursos públicos para su defensa.

Jiribilla
Tras el fracaso de los propagandistas, el Gobierno de López Obrador decidió a usar a su triada mediática más convincente, Jornada, Proceso y Milenio, para establecer una estrategia que ayude a limpiar el nombre de John Ackerman, el consejero favorito de López Obrador. Las tres plataformas cuestan mas de mil millones de pesos al año. De ese tamaño es el daño que le hizo a la narrativa comunista el reportaje de Loret de Mola al ideólogo norteamericano, que critica el privilegio al tiempo que lo disfrutaba, todo con cargo al erario.