Festejo azopilotado

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Radicales Libres || Aníbal M. Silva

Con total desparpajo el Presidente Andres Manuel López Obrador dio rienda suelta al culto al ego. Organizó un segundo aniversario de su triunfo electoral, que dista mucho del festejo del año pasado.

Una economía al borde del abismo producto de la crisis sanitaria por el Covid19, que ha manejado terrible el Estado Mexicano, una crisis de seguridad que empeora y la soledad que da el aislamiento social no fueron motivos suficientes para evitar organizar el culto al ego.

Todo estaba listo para el gran día pero un simple tuit les agrió el festejo.

Un tuitero que solicitaba a Beatriz Gutiérrrez Müller entrevistarse con los padres de los niños con cáncer que buscan tratamiento para sus niños hizo enfurecer a la esposa del Presidente, quien contestó «No soy médico a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos».

La respuesta desproporcionada, la falta de empatía e incluso con rasgos sociópatas hacia los niños con cáncer de Beatriz Gutiérrez Müller fue el tema el Primero de Julio. Pocos hablaron de López Obrador, quien tuvo un festejo azopilotado.

La víctima

Después de la ola de críticas, la parálisis fue evidente en los cuartos de guerra, que estaban preparados para descalificaciones de la oposición pero no para justificar una reacción pedofóbica desde la alcoba presidencial. 

Se quedaron sin internet.

La estrategia al vapor fue burda, acusar de misóginos a quienes criticaban a Guitierrez Müller.

El mensaje no funcionó.

No hay en esta sociedad nadie más vulnerable que los niños, más si son pobres, más si tienen cáncer.

Cada primero de julio va a ser recordado como el día en que una primera dama fue cruel con los niños con cáncer y sus familias, no por el triunfo de un populista.

Jiribilla

Es tanta la miseria moral del régimen que justifican la falta de tratamiento con las quimioterapias con agua destilada que dio el gobierno de Javier Duarte en Veracruz.

Sinceramente no tienen madre