El Cuentamuertos

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    Radicales Libres || Aníbal M. Silva

    La soberbia de Hugo López Gatell ha costado ya casi 30 mil vidas.

    El epidemiólogo ha mostrado ser ineficiente en el manejo de la estadística médica de la Pandemia por COVID 19. Desde las primeras cifras y las primeras previsiones se notaba que la metodología superaría algo tan básico como una Desviación Estándar. López Gatell falló a todas sus predicciones y cuando instancias especializadas en control estadístico anticiparon un crecimiento descomunal de los contagios, como en el caso del algoritmo de la UNAM, López Gatell sacó respuestas del manual del chairo, desestimando y hasta desconociendo la metodología y el cálculo de las predicciones que en Marzo pronosticaban 80 mil muertes y más de un millón de contagiados.

    El tiempo que le compró China al resto del mundo fue aprovechado por países como Islandia, Nueva Zelanda y destacable el trabajo de Vietnam. El Gobierno de México perdió esa oportunidad de oro por la cobardía de López Gatell. Incapaz de confrontar al presidente, le dio por su lado a sabiendas al dar a conocer que el nuevo coronavirus era un “similar a un catarro”. No se preocupó por alertar al Gabinete de Salud, cuando la pandemia tocó la puerta de México el país se encontraba desnudo. No había insumos y el Covid fue tratado  con superficialidad por parte del epidemiólogo, desestimando la mortalidad inicial en China e ignorando la peligrosísima mutación mediterránea, que puso en jaque a Italia y después a Estados Unidos, incapaz de interpretar el errático comportamiento del COVID19.

    Con el ego inflado por el respaldo de la base social de la Cuarta Transformación, López Gatell dejó crecer de manera alarmante el submuestreo de los contagios, en una posición necia de no permitir que se realizaran más pruebas. El caso de Nuevo León es determinante, apoyado por la iniciativa privada, el Gobernador Jaime Ruiz Calderón ha documentado el doble de casos que el INDRE. Asimismo contrario a lo que algunos estados propusieron, López Gatell sistemáticamente desestimó el uso del cubrebocas, situación en la que terminó puesto en ridículo por el Premio Nobel Mario Molina que con un impecable artículo científico documentó que el cubrebocas es una medida indispensable para detener la propagación del COVID.

    Y en el colmo, de manera irresponsable ha anunciado la reapertura parcial de los negocios en la Ciudad de México, el núcleo poblacional más grande del país, a pesar de la indisciplina de los capitalinos en cuanto a medidas de aislamiento social.

    Es tanta la mezquindad del Subsecretario que  prefiere mantener su puesto a costa de la vida de miles de mexicanos.

    López Gatell ha degenerado en un triste Cuentamuertos