La rebelión de la clase media

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Radicales Libres || Anibal M Silva

La reacción de los desfiles de autos pidiendo la renuncia de López Obrador era previsible.
«Miren los fifís», «Ridículos», «100 carros, qué es eso» era el mensaje de las redes leales al Gobierno, al tiempo que subían imagenes de las concentraciones de la izquierda en tiempos de oposición.
¿Por qué si es una manifestación de una minoría se levantó una reacción tan airada?
Porque el Gobierno sabe perfectamente que no es una minoría. La clase media en sus tres variantes, media-baja, media y media-alta es el segmento de población más disciplinado, numeroso y con mayor incidencia en el ciclo económico del país .
Lo grandes capitalistas de México pueden invertir en otro mercado o en acciones de otros países. Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego, Alfredo Baileres, Emilio Azcárraga, Olegario Vazquez Raña entre otros pueden elegir a nivel global su portafolio de inversiones.
La clase media no.
La clase media consume todo en México.
La clase media amalgama pequeños y medianos comerciantes, pequeños industriales, emprendedores, gerentes y profesionales que prestan sus servicios en actividades primordiales en la vida humana como profesores, médicos, ingenieros, arquitectos, contadores o abogados, entre otros.
Es una masa social heterogénea que tiene un común denominador, la movilidad social. En su mayoría son personas que vienen de situaciones de pobreza o que conocen situaciones de pobreza por familiares directos. No hay persona de clase media que no tenga parientes en situación de pobreza.
Y es generalmente la clase social más solidaria, la que envía víveres a lugares de desastre, la que compra boletos a asociaciones benéficas, la que dona a los bomberos y a la Cruz Roja, la que aporta al Teletón.
No son fifís ni conservadores, es la clase que progresa con base a la cultura del esfuerzo.
La clase media es la que menos retorno de sus aportaciones recibe, es la clase que paga impuestos y no usan escuelas públicas, no usan servicio médico público, no usan transporte público, generalmente acceden a servicios privados. Por otra parte, es la que mas dinero gasta en el ciclo económico, planes de telefonía, servicios de internet, bienes de consumo como electrónica, linea blanca, celulares y computadoras son adquiridos de contado por la clase media. Añada tambien el gasto en actividades recreativas como Turismo, Gastronomía y Entretenimiento, la clase media es la que más derrama económica genera en actividades lúdicas.
Y esa clase es la que ha padecido el abandono del gobierno de López Obrador de manera intencionada,
Yeidckol Polevnsky lo externó, cuando llegan a la clase media se les olvida y no quieren volver a ser clase baja.
La maquinaria siniestra de la 4T busca pulverizar a toda costa la clase media. Nunca buscó atacar en los hechos a los ricos y poderosos empresarios que se codean ahora con los hermanos Lopez Beltrán, el objetivo del Presidente son los que emprenden, los que estudiaron y ejercen una profesión, son los que no tienen complejos y cuentan con un modelo de vida aspiracional. Ellos son el enemigo invisible.
Hasta ahora.
Este grupo social no está integrado por privilegiados, son fruto de la cultura del esfuerzo que estorban a la narrativa polarizante del Gobierno de Lopez Obrador.
Las manifestaciones de la clase media no son como las marchas y acarreos políticos tradicionales que llevan miles de personas para, como decían los boletineros «mostrar músculo». La marcha en auto simboliza que el poder económico de la clase media sigue intacto y el mensaje es que harán todo lo posible para impedir la propagación del populismo en México.
La clase media dejó su apatía histórica y esto es lo que realmente le preocupa a López Obrador, porque es la que financía sus caprichosos elefantes blancos, sus programas de ayuda y le paga su sueldo.

Jiribilla
Los boicots de la 4T no funcionan porque su base social no consume. Quien consume es la clase media, que pragmática compra si le conviene el trato.
Si un boicot puede funcionar en este país es el de la clase media hacia el Gobierno, y esa idea aterra a Lopez Obrador.