AMLO quiere quebrar a CFE; Ackerman es pendejo

0
246

Radicales Libres || Aníbal M Silva

La obsesión de Lopez Obrador de hacer a Pemex palanca de desarrollo está por llegar al punto de no retorno. La paraestatal arrastra pérdidas tan sólo en 2020 de 563 mil millones de pesos, además la pandemia Covid19 tiró la demanda de carburantes y el precio del petróleo tocó cifras negativas durante este año. Este hecho motivó recortes en las petroleras y Lopez Obrador se negó a realizar recortes. Su escudera, Rocío Nahle, sin experiencia gerencial ni experiencia relevante en petróleo se enemistó con Arabia, la real potencia petrolera a nivel mundial, lo que derivó en pérdida de ventas al iniciar una guerra con los árabes que colocaron su producto (de mayor calidad) con clientes habituales de México.
Pemex se quedaba con crudo sin vender.
La solución de Nahle fue intentar refinarlo.
Durante el presente sexenio las viejas refinerías se encuentran quemando crudo, pero sin alcanzar a refinar combustibles o productos secundarios. Lo único que consiguen es combustóleo, un líquido rico en azufre que genera una enorme cantidad de calor, pero también contaminación y lluvia ácida.
El combustóleo es proscrito en buena parte del mundo y carece de valor comercial. El único cliente relevante para que tiene Pemex en este momento para acomodar su excedente de combustóleo, es la Comisión Federal de Electricidad.
Sin embargo la CFE ya había avanzado con la reforma energética en el tema de las energías limpias. A finales del sexenio pasado, la empresa ahora reconfigurada en el ramo de la energía, tenía proyectos basados en esquemas no contaminantes como gas natural, energía eólica y solar.
El primer intento de acomodar combustóleo data de inicios de año con la cancelación de los contratos de Gas por parte de Manuel Bartlett, la movida era dejar de usar gas natural importado aprovechando la dualidad energética instalada para dar preferencia al combustóleo.
Sin embargo la parálisis pandémica ha detenido el mercado externo de PEMEX y está forzando a su único cliente interno, CFE, a absorber todo el desperdicio que producen las refinerías de Pemex.
El problema estriba en la Ley. La reforma energética obligaba a CFE a comprar la energía más barata disponible. Los parques eólicos mediante subasta bajaron costos en las subastas a cifras de 40 dólares el Megawatt, contra los 170 de las geotérmicas de CFE.
Y de ahí vino el albazo.
Violando la Ley, Lopez Obrador y Nahle emitieron en el Diario Oficial de la Federación nuevas reglas basadas en la «confiabilidad» de las energías disponibles, de manera unilateral, la SENER Y la CFE retomaron el control de la producción de energía sin importar el costo,sino la «confiabilidad». El algoritmo es simple, las renovables no son «confiables» al no garantizar un suministro estable, por ello CFE empleará sus viejas plantas termoeléctricas configuradas para quemae combustóleo en vez de Gas Natural.

Las demandas
Violar la ley conllevará consecuencias legales y economicas para el Gobierno de Lopez Obrador, de pagar energía barata ahora pagará energía cara e indemizaciones, lo que pondrá en riesgo financiero a CFE.
López Obrador no quiso ver el futuro, el futuro era convertir a CFE en una empresa de Energía, liquidar Pemex y con ello el pasivo laboral que arrastraba la calificación del Gobierno, hoy Pemex está quebrada, en su agonía arrasa con CFE y si no se actúa con cabeza fría, a México.

La refinería que no va a ser
Rocío Nahle sabe perfectamente que Dos Bocas nunca va a ser terminada. Disfraza de lealtad su ambición y disfraza de amor por Mexico su amor por el dinero.
La confianza que le tiene López Obrador está siendo traicionada por Nahle, que en Dos Bocas sólo ve jugosos negocios al amparo del poder. Analizando el avance es probable que la refinería no sea terminada este sexenio, ni nunca. Quedará como mudo homenaje a la corrupción de Nahle y toda su comitiva que se ha beneficiado económicamente a costa de la economía del país, y de la ingenuidad, ignorancia y obsesión de un Presiente anclado en 1970.

Jiribilla
John M. Ackerman además de lambiscón es pendejo al defender el ensayo publicado por el presidente el pasado Sábado. Hasta López Obrador se dio cuenta de la burrada que publicó el sábado, donde reconoce que la desigualdad se redujo durante el mal llamado neoliberalismo.
Ackerman es como el feligrés que defiende al Pastor aun a sabiendas que le violó una hija.
De ese tamaño