El gran ilusionista: Andrés Manuel

0
135

Vanessa Ortiz || www.vmosn.com

Andrés es “el mejor presidente del mundo” o “el cacas” con una gran lista de adjetivos y apodos intermedios dependiendo del segmento de la polarización en la que nos ubiquemos.

¿Quién es en realidad Andrés?

Me surge la pregunta porque más allá de las filias y las fobias, hay algo que parece que sólo él puede lograr hoy: hacer que tanto de un lado como del otro, nos olvidemos de lo que no le conviene y nos enfoquemos en lo que sí le conviene.

El gran ilusionista

Para cualquier ex presidente aliarse con un personaje como Bartlett, podría haber significado la “muerte moral” de su proyecto. Para Andrés no. Se las ingenia todos los días para convertir estos temas en anécdotas de “de la derecha” que hoy pareciera que carecen de sustento. Pero de Bartlett se ha hablado mucho y me voy a ir a otro personaje, a otro momento histórico y con cifras voy a demostrar la locura de la 4T.

No somos iguales

“- Hoy quisiéramos intentar algo que nos diferenciará del resto.

– Nuestro número final será un truco nunca visto en un escenario de Las Vegas.

– O en ningún otro escenario.

– Damas y caballeros, esta noche vamos a robar un banco.”

El ilusionista

El 4 de julio de 2011 María de las Heras, hizo una encuesta que publicó el diario El País: 49% de los mexicanos consideraban que Felipe Calderón hizo fraude en 2006. Esta cifra no le sorprende a nadie y hoy que Calderón es el villano favorito de la 4T es posible que sea aún mayor. Pero aquí va el dato curioso: 72% consideraban que Elba Esther Gordillo tuvo que ver con el fraude. Y eso no es todo: 63% de los encuestados consideraron que Calderón no debió negociar espacios de poder con Gordillo a cambio de apoyos electorales. Así lo compartía SDP noticias en su nota sobre la encuesta.

“¡Oh por dios! ¡Esto es una mierda! ¡El que inventó esto es un sádico enfermo!”

El ilusionista

El gran ilusionista: Andrés Manuel

¿Cómo es que Andrés logra que las personas que lo apoyan, por lo menos, hagan caso omiso de lo que en algún momento era impensable que se pasara por alto? ¿Cómo logra anular la percepción negativa de una persona como la maestra en sus seguidores? y lo peor ¿cómo logra que los que no lo apoyan se centren en los temas que él quiere y no en permear lo cuestionable de sus “alianzas” con personajes como Gordillo?. Porque Andrés antes que nada es un gran ilusionista, sí, como los magos.

“Los ilusionistas, o magos, se ocupan de entretener al público, bien sea en un teatro, en la calle, por la televisión o en una fiesta privada, con sus trucos y acciones inverosímiles que parecen romper, a veces, todas las leyes de la física, de la lógica y del sentido común.”

Lo que hace Andrés es llevarnos a su mundo casi de fantasía, porque en ese mundo todo se mueve por emociones. Un día aparece con panes en la cabeza y al día siguiente cuestiona a un medio de comunicación como el Wall Street Journal, rompiendo la lógica y recurriendo a las emociones.

¿Y cuál es el truco?

Cuando se apela a las emociones se huye de la lógica. Ante las emociones actuamos sin pensar. Esto es porque la parte de las emociones en el cerebro es más primitiva que la de la lógica y por lo tanto está más desarrollada. Somos seres mayormente emocionales.

Toda la información que recibimos llega primero al sistema límbico del cerebro, conocido como el cerebro emocional. Después llegará a la zona de procesos lógicos. Si no le damos tiempo a la información para ser digerida, nos quedamos atrapados en la zona emocional.

Andrés ha comprendido la velocidad en la que se mueve la información hoy en día en los medios de comunicación y redes sociales. Ha montado un show mañanero en el que hace verdaderos actos de magia: acciones inverosímiles que parecen romper con la lógica y el sentido común. Eso dispara las emociones de los que felices replican en seguida su mensaje, ya sea cargado de emociones positivas o negativas, pero sin llegar al proceso lógico, porque se ha interrumpido. Y así, todos los días como sucede con un show de magia, el ahhhh, ohhhhh, uyyyy de la audiencia mañanera bloquea la lógica que podría decirnos, que solo estamos viendo un viejo y (lo que debería de ser) un mal truco político:

distraer de lo importante.