¿Dónde están los estudios psiquiátricos que prometió, señor Presidente?

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Radicales Libres || Aníbal M. Silva

Cuando se pidieron los estudios médicos, a través de Sin Mordaza, la tesis en ese momento era que el presidente López Obrador no podía relizar viajes largos al extranjero debido a una condición médica.
Y es que teníamos como antecedente el infarto y cirugía a la que fue sometido en 2013 y la filtraciones publicadas por Carlos Loret y Pablo Hiriart acerca de los problemas neurológicos del presidente.
Gildo Garza fue el encargado de hacer la solicitud, vía transparencia, del estado de Salud del primer mandatario, en la inteligencia que nos iban a rechazar la solicitud alegando cuestiones de seguridad nacional.
Cuando nos manda vía chat el acuse nos damos cuenta que se aventó la puntada de poner además «psiquiátricos». Me dio risa la verdad, pero parte de su razonamiento es que puede tener trastornos de sueño o alguna condición que le obligue a tomar medicamentos controlados.
Mi respuesta fue «como quiera nos van a mandar al carajo como hizo Calderón».
Pero el Presidente López se montó en su papel de víctima e hizo pública la solicitud de información, además mintiendo de manera artera que había sido hecha de manera anónima, cuando en el acuse viene el nombre del reportero y del medio. Aún así se comprometió a realizarlos y a hacerlos públicos.
Y así encendió a sus redes quienes llenaron de notificaciones agresivas nuestros celulares.
A partir de ahí cambió el análisis: durante todas las coyunturas, el presidente hace origamis para acomodarse en el papel de víctima. Es el que le sienta más cómodo.
Esa estrategia le había funcionado sin problemas.
Hasta que escaló el tema de los feminicidios. Y no es porque el problema no sea nuevo, hay un largo historial de agresiones y asesinatos de mujeres y gobiernos anteriores fracasaron en sus políticas de Estado.
Lo que no esperaba ninguno de los colectivos y la sociedad civil, es la indiferencia y la megalomanía del presidente, que se niega a abandonar el papel de víctima.
Para el presidente no es grave que mueran 10 mujeres diariamente, lo realmente grave es que usen esas 10 muertes para afectar su imagen
Cada cuestionamiento relacionado con el tema es transformado en una retórica donde desde su visión, la única víctima de esta situación no es nadie más que Andrés Manuel López Obrador.
Tal es el desprecio por las víctimas que no ha sido capaz de dar el pésame a los familiares. Al contrario, cuando todo el país se encontraba convulsionado con el secuestro, vejación y asesinado de la pequeña Fátima, sus incondicionales decidieron filtrar un documento del DIF de la Ciudad de México, buscando desacreditar a la madre de la niña, revictimizando de nueva cuenta a una pobre mujer que estaba pasando por el  máximo horror al que se puede enfrentar cualquier ser humano, perder un hijo.
No conformes con el acto ruin, las redes de bots y trolls del gobierno federal emprendieron una cruzada difamatoria, haciéndola ver como sospechosa de haber atentado contra su propia hija.
Y es ahí donde me pregunto, ¿Dónde quedó la promesa que hizo Lopez Obrador de hacer públicos los estudios solicitados?
El mismo se declaró al 100, pero fiel a su costumbre quedó en pura verborrea.
No han exhibido los resultados y más de uno ya duda de la salud mental del presidente.

Jiribilla
El país está enfermo, pero parte de la gangrena viene de la mismísima 4T.