Xico se va quedando solo

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Un breve saludo en Whatsapp y me la soltaron:

“Pinche Güero nomás a eso vino”

Las duras declaraciones de Mario Ramos en cuanto al desempeño del Alcalde Xicoténcatl González Uresti, cayeron bastante pesadas entre los colaboradores de Xico.

Si como regidor, Mario hizo ver su suerte -un día sí y el otro también- al entonces Alcalde Oscar Almaraz, no había elementos para que la situación cambiara.

Y es que el apoyo de Movimiento Ciudadano a las aspiraciones de Xico, no ha sido recíproco. Los naranjas no han recibido ninguna atención de parte de la administración municipal; en cambio, Xico le entregó en bandeja de plata la Comapa al grupo compacto de Arturo Soto.

El edil, engreído por el poder, cual Comisario Ejidal agrandado, se dio el lujo de prácticamente dar portazo a parte de SUS regidores.

Hasta el corte que hizo Mario Ramos. El diputado dio un mensaje claro: No quieren saber nada de Xico.

Los tambores de guerra suenan

Y no hay capacidad de reacción en ninguno de los cuarteles panistas. Los regidores naranjas se encuentran documentados y cuentan con suficientes armas para destrozar políticamente al Alcalde… y a sus adheridos.

En 100 días, además de baches y basura en las esquinas, Xico ha acumulado una cantidad enorme de enemigos políticos.

Si alguien experimentado y blindado como el tanque Almaraz no pudo con los obuses del Güero siendo regidor, qué hace pensar a Xico que el podría hacerlo.

Y peor aún, ya las redes candidatean al legislador como contendiente a la Alcaldía. Así de hartos están de la actual administración.

Jiribilla

Xico siempre ya sido enemigo de la prensa.

Corrian los 90s y un conocido comunicador de la ciudad tenía internado un paciente en el Hospital General. Alguien de la Secretaría General se enteró y -como se estilaba entonces- el entonces Jefe de Comunicación Social de Gobierno del Estado corrió la cortesía, sin que esta fuera solicitada.

Américo Villarreal Anaya, era director y Xico era en ese entonces subdirector del nosocomio. Este último se negó.

Nuestro compañero y amigo decidió hacer el pago como cualquier persona terrenal. Dicho sea de paso no es muy afecto a las atenciones.

Xico no estaba enterado del pago, y literalmente, hacía guardia afuera del encamado para evitar que se fueran sin pagar.

Eso fue la gota que derramó el vaso. 

Lo que se vino fue de antología.

El médico, según narra nuestro compañero “recibió una soberana cagotiza por parte del gobernador Tomás Yarrington”.

Ello explicaría, en parte, el por qué del encono hacia la prensa.

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