Usan asesinato de periodista en Tamaulipas para incriminar a un aspirante de Morena

El columnista Carlos Domínguez Rodríguez era cercano al gobernador García Cabeza de Vaca

0
2137
El periodista Carlos Domínguez Rodríguez (izquierda) y Francisco García Juárez, jefe de Prensa del gobierno de Tamaulipas

San Juana Martínez / La Jornada

El caso del periodista Carlos Domínguez Rodríguez, asesinado el pasado 13 de enero, se ha convertido en una auténtica novela negra de tintes políticos y la fabricación de seis presuntos culpables encarcelados, con base en el testimonio de un santero testigo protegido, que cobró una recompensa de 2 millones de pesos a cambio de declarar haber escuchado a dos personas decir que mataron al periodista de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

A tres meses de su asesinato, ninguna organización de periodistas de Nuevo Laredo o de Tamaulipas ha reivindicado la exigencia de justicia. De acuerdo con testimonios y fotografías, Carlos Domínguez Rodríguez era cercano al actual gobierno y presumía de su amistad con el gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

El michoacanazo, un antecedente

A diferencia de 98 por ciento de los asesinatos de periodistas en México, que permanecen en la impunidad, el procurador Irving Barrios Mojica –conocido por ser el autor del llamado michoacanazo, un fallido operativo que terminó con 38 funcionarios y jefes policiales detenidos y luego liberados– resolvió el crimen en dos meses y anunció en conferencia de prensa, la detención de seis hombres, tres de ellos periodistas: Rodolfo Jorge Alfredo N, Juan Jesús N, Luis Ignacio N, Gabriel N, David Ny Adrián N.

Todo es una farsa, afirma en entrevista con La Jornada, el activista y defensor de derechos humanos Raymundo Ramos Vázquez, director del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, quien ha interpuesto una denuncia ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos por la violación al debido proceso contra los acusados de este homicidio, en particular los tres periodistas:

Se trata de un caso con tintes políticos, es una aberración jurídica la propia carpeta de investigación, con fabricación de culpables de seis personas que entre sí no se conocen; dos son de Zacatecas y cuatro de Nuevo Laredo. Es una farsa, como las que acostumbra a hacer el procurador Irving Barrios, quien ya lo hizo en Michoacán y con el caso de una ciudadana española secuestrada.

Añade: Es un asunto político. Lo que pretende el gobernador de Tamaulipas con su procurador es incriminar al ex presidente municipal Carlos Enrique Cantú Rosas Villarreal para impedirle que participe por el partido de Morena por la alcaldía de Nuevo Laredo. Este es el fondo real y verdadero de este caso fabricado y quien se convierte en una víctima del gobernador es el propio Carlos Domínguez Ramírez.

Ni independiente ni periodista

Con más de 20 años en el activismo de derechos humanos en Tamaulipas y toda la vida radicado en ese estado, Ramos Vázquez asegura conocer a los periodistas y dice que Carlos Domínguez Rodríguez no tenía una trayectoria profesional que lo situara en riesgo, más bien, simpatizaba con el Partido Acción Nacional (PAN) y presumía su amistad con el gobernador García Ca­beza de Vaca en cuyo equipo de campaña estuvo su hijo.

Con todo el respeto que nos merece su memoria y su asesinato, Carlos Domínguez no fue víctima de su labor periodística. De 2015 a 2017, él nunca se sintió amenazado por el ex alcalde Cantú Rosas; eso evidencia que él estaba trabajando no como periodista serio o de investigación, sino escribiendo columnas de trascendidos e informaciones dolosas, sin fuente, y todo contra Cantú Rosas por ser antagónico de Cabeza de Vaca.

Carlos Domínguez publicaba su columna en redes sociales y en algunos medios online considerados pasquines, porque viven del presupuesto gubernamental: “Él publicaba en dos portales de Internet y su ingreso era de 800 pesos semanales, lo cual no correspondía a su tren de vida como para hacer viajes, adquirir ropa de marca y llevar una vida sin preocupaciones económicas. Nos consta que viajaba cada mes a Ciudad Victoria a la oficina de Comunicación Social donde –nos dicen– recibía instrucciones de qué tipo de informaciones manejaría en su columna”.

En sus cuentas en redes sociales, Carlos Domínguez Rodríguez publicaba fotos con el jefe de Prensa del gobierno, Francisco García Juárez, y otros funcionarios. Su hijo Carlos Domínguez reclamó al gobernador la falta de justicia, pero luego se unió a la versión del procurador:

Su hijo se está aprovechando de la situación para sacarle partido, porque es muy probable que también esté recibiendo dinero del gobierno del estado para acusar sin pruebas y de manera dolosa al ex presidente municipal Carlos Enrique Cantú Rosas como autor intelectual del asesinato, porque hay un trasfondo político por la alcaldía de Nuevo Laredo que está en juego. El objetivo de este caso fabricado es que Cantú Rosas no pueda contender con Morena.

Nota completa en La Jornada

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here