La Inminente Segunda República (III): Los gobernantes invisibles

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Radicales Libres /Anibal M Silva

Pensar que las alianzas están parejas es un craso error.

Si bien PRI, PAN y MORENA son fuerzas equivalentes y equidistantes, la chiquillada en realidad no es tal.

En 2017 el PRI retuvo la gubernatura del Estado de México gracias a la votación pírrica de sus socios electorales. Los partidos Verde , Nueva Alianza y Encuentro Social aportaron la diferencia marginal para que Alfredo del Mazo llegara a la gubernatura. Delfina no contó con Aliados, Morena se fue solo.

Aprendieron del Error y van en coalición con el Partido del Trabajo y Encuentro Social.

Por su parte el PRI mantiene su alianza con el PANAL y el Verde.

Y aquí es donde hay un giro de tuerca pendiente de dar vuelta a esta historia.

El Frente, antinatura, cuenta con un partido de centro izquierda y uno de izquierda moderada. Movimiento Ciudadano y PRD no son partidos pequeños de votación marginal. Aún y cuando el Verde gobierna Chiapas, la realidad es que el poderío de los naranjas y amarillos supera al resto de la chiquillada. Son capaces de competir en solitario y se encuentran sigilosos operando a ras de tierra.

Al momento de la elección, el PRD controla tres estados. Michoacán, Tabasco y Morelos, los gobernadores, bien o mal pondrán en marcha cualquier cantidad de mecanismos para beneficiar al Frente en la elección, lo que podría cerrar la brecha incluso en el día mismo de la votación. Plus, el que Arturo Nuñez opere en Tabasco complicaría a los pejistas ganar incluso en Macuspana, la tierra natal de Andrés Manuel López Obrador.

Y no, no se me olvida que los amarillos controlan el feudo más abundante en cuanto a recursos y votantes en el país, La Ciudad de México. Si bien se anticipa que Morena arrasaría en la capital, la realidad es que el PRD no cedería tan fácil su joya de la corona hecho que mermaría la cauda de votos guindas.

Por su parte, Movimiento Ciudadano controla la tercera metrópoli más grande del país, la zona conurbada de Guadalajara. Operativamente están funcionales y con suficiente fuerza para ganar la gubernatura, con un Enrique Alfaro en estampida y que al parecer ya emprendió la fuga de sus competidores más cercanos.

Así las cosas, el Frente tiene una ventaja logística enorme en dos de las tres principales zonas urbanas del país, solamente restando la zona conurbada de Monterrey, convertido –literalmente- en tierra de nadie tras la llegada a la gubernatura del Independiente, y ahora candidato presidencial, Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”.

El trabajo electoral de los gobernadores de la chiquillada hasta este momento se torna invisible, pero sin duda será determinante el día de la elección.

 

Jiribilla

El PRI , que gobierna la mitad de los estados, en su mayoría debajo de la línea media de bienestar, puede atomizarse al grado de además de perder la presidencia, perder dos gubernaturas más: Jalisco y Yucatán, además de Chiapas para sus socios del Partido Verde

La reconfiguración del mapa electoral podría arrojar las primeras gubernaturas para Morena, pudiendo ser CDMX, Morelos y Chiapas, además de la Presidencia de la República.

Señores, el dinosaurio agoniza y sólo el oficio político de los territoriales podría salvar un desastre mayor al que se vaticina. El PRI se ha quedado sin capital político, sin flujo de recursos y sin capacidad de interlocución. Ese papel, indican las encuestas, se lo quedaría el PAN, que sobreviviría a una refundación del País.

 

 

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