Radicales Libres/Se mueven… en arena movediza

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Anibal M. Silva

El “proselitismo” de Pepe Meade sigue viento en popa. Diariamente recorre diferentes puntos de la geografía nacional donde recibe respaldo masivo de militantes y simpatizantes.
Eso dicen los boletines. La realidad es que ya ni acarreados quieren ir a esos eventos.
Y es que, para soportar las inclemencias del tiempo, pasar hambre, y perder el día para escuchar las mentiras de un sujeto sin quehacer, mejor se quedan en casa a ver la TV que les regaló Sedesol.
Los últimos mitines de Meade lucen desangelados, “Mid” no prendió entre el electorado duro priísta. El dedazo no fue bien recibido. Ellos esperaban un tricolor de cepa, de pura sangre.
Y en la trinchera de López Obrador tampoco venden piñas.
Históricamente el área de influencia del Peje es el llamado cinturón de la miseria, ese que dominaba la CNTE a sus anchas y por donde campea ahora diario la muerte de la mano del narco.
Guerrero, Veracruz, Chiapas, Oaxaca, el DF y parte del EdoMex son las áreas de interés por parte del evangelista de izquierda.
Y es ahí donde entra el quid de su alianza más importante.
Encuentro Social, políticamente no afín, pero de una línea religiosa compatible con AMLO, busca conectar los puntos para encerrar la “casita” en estados negados históricamente a López Obrador; en particular los del Norte, donde prácticamente controlan la actividad económica. La comunidad cristiana sospechosamente prospera en ciudades azotadas por la violencia y es donde tienen el sartén por el mango en estos momentos.
Desde Sonora a Tamaulipas podrían tener presencia -ahora sí- importante las huestes de López Obrador.
Pero, se encuentra invadiendo el área de influencia de Ricardo Anaya.
El PAN domina gran cantidad de espacios en el Norte del país, además de tener el respaldo mayoritario en el Bajío, la zona más poderosa del país en el siglo XXI.
Y tener el control de la gubernatura de Veracruz, con su enorme padrón, no es cosa menor.
El Cerillo se encuentra agazapado, viendo como los morenistas dirigen los misiles a Meade. Los de izquierda no quieren que el neopriista crezca, mientras que los priístas ya se empiezan a desesperar por que tienen el tiempo en contra.
Todo este juego, le conviene a Anaya, cuyo interés es consolidar hacia adentro. Los panistas que en un principio respaldaron la candidatura independiente de Margarita Zavala ya vieron que por ahí no va la cosa.
Ya definidos pesos y contrapesos, las distribuciones regionales históricas de las alianzas encuentran justificación.
Mientras López Obrador busca entrar al norte de la mano de Encuentro Social, el Frente sumará a su causa la presencia del PRD en el centro-sur y de Movimiento Ciudadano en las costas y el Norte del país.
Esta redistribución geográfica afecta directamente al PRI, que deja de ser el único partido con presencia nacional y cuya operación el día de la elección se complicará al tener la oposición ojos en todas las casillas.
Aparentemente quietos, todos se mueven y la elección en estos momentos se encuentra empantanada; cosa que los estrategas de López Obrador agradecen, tienen la ventaja y el reloj a su favor, y que mantiene tranquilos a los de Anaya, porque tienen a tiro de piedra al Peje.
Aunque la percepción de competencia varía por región (En el centro-norte es PAN-Morena y en el sur es PRI-Morena) Es un hecho que en el PRI ni el presidente del Partido ni su Candidato proyectan nada, todo se basa en la estructura territorial, bastante golpeada en 2016 por una pésima administración, donde, como si fuera un reedit del laboratorio tamaulipeco, le están cobrando el gasolinazo al candidato tricolor y el ascenso del populismo al poder es inminente, sólo restando lo que las huestes de Anaya pudieran urdir para alcanzar y ganar.

Jiribilla
A diferencia de 2006, los puentes entre PRI y PAN se encuentran rotos. ¿Habrá algún cable tendido entre Los Pinos y CEN de Iztacalco?
¿Qué ruta tomarán los gobernadores priístas, acaso retomarán su rol de virreyes?
En ambos casos la respuesta es sí.
Ya no hay ideologías. Solo intereses.

Les deseo un excelente 2018.

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